miércoles, 19 de noviembre de 2014

El sentido del sufrimiento


He tardado más de cincuenta años en comprender el sentido del sufrimiento. Ahora lo sé: la única función del sufrimiento (o del dolor), es el aprendizaje. Por el dolor aprendemos a no acercar un dedo a una llama. Por el sufrimiento deberíamos aprender a no cometer los mismos errores una y otra vez, pero parece que no somos tan listos como para entender ese otro tipo de dolor que procede de hacer algo incorrecto para el alma. Así estamos condenados a sufrir, una y otra vez, por algo que ya deberíamos haber aprendido a la primera. Esto sucede, por ejemplo, en el amor, cuando a lo largo de nuestras vidas elegimos, por algo que sentimos en nuestro interior, a la misma persona equivocada. La queremos sin más, como si ese fuera nuestro destino, como algo inevitable. Y arrastramos ese inmenso dolor toda la vida.

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